"Are you ready for the unveiling?
We have met the enemy, and he is us."
Saviour Machine - The Stand.
En algún lugar del Tellurian, dos mujeres están sentadas a una mesa.
Una lleva una camisa hawaiana, donde el rojo prepondera. Usa pantalones de jean rojo, ajustados. Usa un calzado entre deportivo y formal, que va maravillosamente con su vestimenta de viernes. El peinado de su cabellera roja, donde el rojo a veces parece de un sanguíneo carmesí, y a veces de un fogoso rojo infernal, es un cálculo perfecto entre lo que es casual y lo formal. Sus uñas, pintadas de rojo furioso, con una precisión imposible para un ser inferior a ella, tienen el largo justo.
Frente a ella, la otra, lleva un vestido de diseñador, apto sólo para una estrella de Hollywood, o la escolta de uno de esos hombres poderosamente millonarios que se cuentan sólo en las decenas. El vestido es -casi- absolutamente perfecto, aunque, tal vez por haberse enganchado en algún lado, tiene un pequeño, imperceptible, hilo suelto. Lleva zapatos de cuero con tacón alto, casi de aguja. El peinado de esta mujer, cuyo pelo es igual al de la otra, de hecho, se podría decir que son gemelas, va perfecto con su vestido, y sería la envidia de cualquier estrella, aunque un solo cabello rebelde cae sobre su nariz. Las uñas de esta mujer son largas, y de un rojo que rivaliza con las de su gemela. Sin embargo, en la uña de uno de sus meñiques, casi imperceptiblemente, se ve que hay dos capas de tintura, una sobre la otra, pero, sólo alguien muy observador podría notarlo.
La primera ha puesto sobre la pequeña mesa frente a ellas, cinco cartas. Son cartas que podrían ser de póker por el tamaño, pero en realidad, son de un juego de tarot muy particular. Se dice que cuando Visconti recibió su tarot, conocido como taroccio, en ese entonces, el artista que lo produjo, recibió diseños de parte de una misteriosa Dama de Rojo. La Dama le dio algunos dibujos, menos de 100. De esos, el artista tuvo el cuidado de reproducir sólo algunos, porque otros tenían implicaciones demasiado oscuras para ser transmitidas. Otros, simplemente no los comprendió. Sea como sea, así como el Tarot de Visconti tuvo repercusiones en aquel asunto recordado por unos pocos estudiosos de lo oculto con suficiente fortuna (o Fortuna) para conocerlo, relacionado con el Ojo de Horus, existió un tarot menos conocido, que cayó en manos de los antiguos agentes del Destino. Si se combinan ambos, se forma el llamado "Tarot del Creador", del cual existe un solo mazo en el mundo, y está en poder del Papa de Roma. Se dice que algunos de los Papas menos devotos (después de todo, los juegos de azar son del Diablo) usaron estas cartas para adivinar qué devendría en el final de los tiempos. Unánimemente, ocultaron sus notas, y finalmente, se decidió que las cartas quedaran encerradas, con otros artefactos similares, en una habitación especial, bajo vigilancia de una imagen de un olvidado santo del Destino, que, alguna vez, fuera un dios del destino en algún olvidado panteón absorbido por la Iglesia Católica. Sin embargo, ni siquiera este llamado "Tarot del Creador" contiene el mazo completo, que, en este momento, las dos gemelas usan para su continua batalla nocturna.
Las cartas del mazo del Destino y la Fortuna, que forman el "Verdadero Tarot del Creador", según ocultistas como Cook y Yupack, contienen no menos de seiscientos Arcanos Mayores, aunque ellos estiman que el número podría ser varias veces ese, si bien, poco de todo esto puede ser confirmado de modo alguno. Cook establece en su "Principles of the Occult Study: the Most Sacred art of Ancient Tarot" que, en sueños, vio a una de las "Damas del Destino", que le comentó que ella había tenido la suerte de ver una parte del mazo, y haber contemplado, uno por uno, no menos de mil trescientos siete Arcanos Mayores. Yupack ha desestimado esta revelación de su colega y amigo personal, diciendo que no existe evidencia alguna en tratado alguno ocultista sobre el tema que confirme la existencia de más de seiscientos Arcanos Mayores.
Más allá de las limitadas mentes mortales de uno u otro ocultista, el mazo parece pequeño, pero contiene decenas de miles de cartas, y cinco de ellas están desplegadas entre las dos mujeres.
Primero, el Campeón Envenenado, la Desesperación, la Locura de la Musa Ensangrentada, El Hijo del Destino y La Estatua del Dolor.
Su gemela antepone otras cinco cartas, y sonríe malévolamente. Enfrente de ella, la otra, la que viste la camisa hawaiana deja oír "Espero que no escuchen a los susurros del Oblivion que llegan dentro".
A otro nivel, en otro lugar y tiempo del universo, conversan. Están en un club victoriano de caballeros, y visten de azul formal. El azul de sus trajes es casi negro, y entre sus negras cabelleras, cortadas según la usanza de la época, se notan sombras de azul, como en un viejo cómic de Superman. Los dos hombres, uno con una buena barba negra, el otro, afeitado al ras, discuten civilizadamente entre cigarros y brandy.
El que lleva bigotes y barba, que además tiene un botón suelto, muy levemente, en su traje, pregunta: "¿Tiene sentido esta constante guerra?"
El otro, cuyo traje está en perfectas condiciones, responde: "No nos es dado comprender las Leyes del Creador. Me atrevo a expresar que creo que lo afectan a Él también. Sus propias leyes, a mi parecer, lo atan. Y seguramente, nos atan a nosotros."
"¿Cuándo ha de terminar, hermano mío?", el parecido de ambos hombres es asombroso, podría decirse que son gemelos.
"Nunca terminará, pero, parece acercarse otro cambio de ciclo, y, eso significará una tregua temporal entre nuestras huestes", y se rasca el mentón completamente afeitado.
"Mientras tanto, la batalla será cruenta. Algunos de tus agentes se han pasado a mi bando, aunque sea por fracciones de instantes."
"Yo tampoco estuve por encima de esas jugarretas. La Espada del Destino volverá. Ya he llegado a un arreglo con el Señor de los Muertos del Panteón Egipcio. Él tiene un excelente hechizo."
"¿Nunca has considerado que mi movida de matar a tu peón fue justamente para que lo trajeras como esa reina?", el barbudo sonríe. Es capaz de utilizar pensamiento lateral, habilidad que nunca fue fácil para su lineal hermano.
"¿Por qué debería beneficiarte de modo alguno que yo cambiara peón por reina?", el maestro calculador, de memoria eidética comienza a ponerse levemente nervioso. Sólo su hermano puede notar ese imperceptible sentimiento, de hecho.
"Nada que sea mío deja de ser tuyo eventualmente, hermano mío, pero también es al revés."
A otro nivel, en otro lugar y tiempo del universo, una gran araña negra con un perfecto reloj de arena rojo en su cuerpo, ataca ferozmente a una semilíquida bola de lo que podría denominarse como agua, si el agua fuera eso, y eso fuera el agua. La araña muerde feroz y envuelve con su telaraña, pero sus rígidas y precalculadas tácticas la dejan expuesta una y mil veces. Cada una de ellas, un clavo de hielo la perfora. Sin embargo, la araña logra, aparentemente, cierta ventaja en el combate...
Y el combate continúa...
We have met the enemy, and he is us."
Saviour Machine - The Stand.
En algún lugar del Tellurian, dos mujeres están sentadas a una mesa.
Una lleva una camisa hawaiana, donde el rojo prepondera. Usa pantalones de jean rojo, ajustados. Usa un calzado entre deportivo y formal, que va maravillosamente con su vestimenta de viernes. El peinado de su cabellera roja, donde el rojo a veces parece de un sanguíneo carmesí, y a veces de un fogoso rojo infernal, es un cálculo perfecto entre lo que es casual y lo formal. Sus uñas, pintadas de rojo furioso, con una precisión imposible para un ser inferior a ella, tienen el largo justo.
Frente a ella, la otra, lleva un vestido de diseñador, apto sólo para una estrella de Hollywood, o la escolta de uno de esos hombres poderosamente millonarios que se cuentan sólo en las decenas. El vestido es -casi- absolutamente perfecto, aunque, tal vez por haberse enganchado en algún lado, tiene un pequeño, imperceptible, hilo suelto. Lleva zapatos de cuero con tacón alto, casi de aguja. El peinado de esta mujer, cuyo pelo es igual al de la otra, de hecho, se podría decir que son gemelas, va perfecto con su vestido, y sería la envidia de cualquier estrella, aunque un solo cabello rebelde cae sobre su nariz. Las uñas de esta mujer son largas, y de un rojo que rivaliza con las de su gemela. Sin embargo, en la uña de uno de sus meñiques, casi imperceptiblemente, se ve que hay dos capas de tintura, una sobre la otra, pero, sólo alguien muy observador podría notarlo.
La primera ha puesto sobre la pequeña mesa frente a ellas, cinco cartas. Son cartas que podrían ser de póker por el tamaño, pero en realidad, son de un juego de tarot muy particular. Se dice que cuando Visconti recibió su tarot, conocido como taroccio, en ese entonces, el artista que lo produjo, recibió diseños de parte de una misteriosa Dama de Rojo. La Dama le dio algunos dibujos, menos de 100. De esos, el artista tuvo el cuidado de reproducir sólo algunos, porque otros tenían implicaciones demasiado oscuras para ser transmitidas. Otros, simplemente no los comprendió. Sea como sea, así como el Tarot de Visconti tuvo repercusiones en aquel asunto recordado por unos pocos estudiosos de lo oculto con suficiente fortuna (o Fortuna) para conocerlo, relacionado con el Ojo de Horus, existió un tarot menos conocido, que cayó en manos de los antiguos agentes del Destino. Si se combinan ambos, se forma el llamado "Tarot del Creador", del cual existe un solo mazo en el mundo, y está en poder del Papa de Roma. Se dice que algunos de los Papas menos devotos (después de todo, los juegos de azar son del Diablo) usaron estas cartas para adivinar qué devendría en el final de los tiempos. Unánimemente, ocultaron sus notas, y finalmente, se decidió que las cartas quedaran encerradas, con otros artefactos similares, en una habitación especial, bajo vigilancia de una imagen de un olvidado santo del Destino, que, alguna vez, fuera un dios del destino en algún olvidado panteón absorbido por la Iglesia Católica. Sin embargo, ni siquiera este llamado "Tarot del Creador" contiene el mazo completo, que, en este momento, las dos gemelas usan para su continua batalla nocturna.
Las cartas del mazo del Destino y la Fortuna, que forman el "Verdadero Tarot del Creador", según ocultistas como Cook y Yupack, contienen no menos de seiscientos Arcanos Mayores, aunque ellos estiman que el número podría ser varias veces ese, si bien, poco de todo esto puede ser confirmado de modo alguno. Cook establece en su "Principles of the Occult Study: the Most Sacred art of Ancient Tarot" que, en sueños, vio a una de las "Damas del Destino", que le comentó que ella había tenido la suerte de ver una parte del mazo, y haber contemplado, uno por uno, no menos de mil trescientos siete Arcanos Mayores. Yupack ha desestimado esta revelación de su colega y amigo personal, diciendo que no existe evidencia alguna en tratado alguno ocultista sobre el tema que confirme la existencia de más de seiscientos Arcanos Mayores.
Más allá de las limitadas mentes mortales de uno u otro ocultista, el mazo parece pequeño, pero contiene decenas de miles de cartas, y cinco de ellas están desplegadas entre las dos mujeres.
Primero, el Campeón Envenenado, la Desesperación, la Locura de la Musa Ensangrentada, El Hijo del Destino y La Estatua del Dolor.
Su gemela antepone otras cinco cartas, y sonríe malévolamente. Enfrente de ella, la otra, la que viste la camisa hawaiana deja oír "Espero que no escuchen a los susurros del Oblivion que llegan dentro".
A otro nivel, en otro lugar y tiempo del universo, conversan. Están en un club victoriano de caballeros, y visten de azul formal. El azul de sus trajes es casi negro, y entre sus negras cabelleras, cortadas según la usanza de la época, se notan sombras de azul, como en un viejo cómic de Superman. Los dos hombres, uno con una buena barba negra, el otro, afeitado al ras, discuten civilizadamente entre cigarros y brandy.
El que lleva bigotes y barba, que además tiene un botón suelto, muy levemente, en su traje, pregunta: "¿Tiene sentido esta constante guerra?"
El otro, cuyo traje está en perfectas condiciones, responde: "No nos es dado comprender las Leyes del Creador. Me atrevo a expresar que creo que lo afectan a Él también. Sus propias leyes, a mi parecer, lo atan. Y seguramente, nos atan a nosotros."
"¿Cuándo ha de terminar, hermano mío?", el parecido de ambos hombres es asombroso, podría decirse que son gemelos.
"Nunca terminará, pero, parece acercarse otro cambio de ciclo, y, eso significará una tregua temporal entre nuestras huestes", y se rasca el mentón completamente afeitado.
"Mientras tanto, la batalla será cruenta. Algunos de tus agentes se han pasado a mi bando, aunque sea por fracciones de instantes."
"Yo tampoco estuve por encima de esas jugarretas. La Espada del Destino volverá. Ya he llegado a un arreglo con el Señor de los Muertos del Panteón Egipcio. Él tiene un excelente hechizo."
"¿Nunca has considerado que mi movida de matar a tu peón fue justamente para que lo trajeras como esa reina?", el barbudo sonríe. Es capaz de utilizar pensamiento lateral, habilidad que nunca fue fácil para su lineal hermano.
"¿Por qué debería beneficiarte de modo alguno que yo cambiara peón por reina?", el maestro calculador, de memoria eidética comienza a ponerse levemente nervioso. Sólo su hermano puede notar ese imperceptible sentimiento, de hecho.
"Nada que sea mío deja de ser tuyo eventualmente, hermano mío, pero también es al revés."
A otro nivel, en otro lugar y tiempo del universo, una gran araña negra con un perfecto reloj de arena rojo en su cuerpo, ataca ferozmente a una semilíquida bola de lo que podría denominarse como agua, si el agua fuera eso, y eso fuera el agua. La araña muerde feroz y envuelve con su telaraña, pero sus rígidas y precalculadas tácticas la dejan expuesta una y mil veces. Cada una de ellas, un clavo de hielo la perfora. Sin embargo, la araña logra, aparentemente, cierta ventaja en el combate...
Y el combate continúa...
5 comments / comentarios:
Have I ever told you I just love the way you write? It's so fascinating... el hecho de que dejás al lector expectante con el outcome de estas historias interconectadas.
As always... My Lord... You are Gifted. Te quiero Matt! Take care of my Ruby...
Coincido en que tu prosa no tiene que envidiarle a nadie (o casi). Se nota a full la influencia de nuestro querido Don Gaiman. Me atrevería a decir que incluso en el estilo de la prosa, aunque me puedo estar equivocando fieramente.
Nos vemos el domingo.
Sí, tengo mucha influencia de Gaiman últimamente.
Difícil no tenerla con lo grosso que es el tipo.
Al final averiguaste si Gaiman es como las primeras dos letras de su apellido más una y?
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