jueves, agosto 18, 2005

The Killing Moon - Narratives: La Sibila y el culto a Apolo

Un visionario, un profeta, aunque joven aún y maleable al influjo de su Maestro, despierta un atardecer y una de las primeras imagenes que empieza a retener (pues del estado líquido del sueño a la solidez de la vigilia hay infinitos estados intermedios) es la de un espejo, enorme, detras de una cañería a medio oxidar.
Se ve a sí mismo interrumpido por líneas rojas y reconoce la escritura de su Maestro. Intenta reconstruir la escena y se imagina a un Shakespeare recien despierto que necesita plasmar el contenido de su sueño en una superficie receptiva a la escritura. Abre el lápiz labial, se para frente al espejo, suspira y comienza a escribir:

Tenemos en la sangre el culto a Apolo. Somos de la misma raza que la Pitonisa de Delfos o la Sibila de Cumas, y por eso es que nuestra actividad de día comienza a tomar ahora más importancia. Existen realidades que se gestan en la vigilia, y otras cuyas bases se encuentran en lo emocional de los sueños. Hoy soñé con un viaje. La Sibila llevó a Eneas, Virgilio llevó a Dante y ella me llevó a mí, es mi guía .

Recorro cavernas, de piedra, que son el reflejo en carne negra y muerta (aunque con un renacido olor a mujer), de lo que en la vigilia y bajo nuestros pies es de piedra también negra. Esta mujer retiene en sus entrañas a la Ciudad Infinita misma, de contextura pequeña como es y aunque sus cavidades solo tengan una dirección. Es por eso que la necesitamos. Es nuestro mapa, es lo que hace que este laberinto de mil caminos se transforme en un tunel en el que no existe la equivocación. Ella es el camino. Adentrándose en ella conoce uno Cassiopeia y Gehenna, y la vida y la muerte, es un viaje al pasado evolutivo, pero no es un viaje del intelecto ni de la razón, sino del instinto. Es la sangre que se diluye en la sangre, y lo único que puedo traer conmigo son percepciones difusas, es la realidad toda, extensa como es, iluminada durante un microsegundo por un relámpago. Y entonces, desquiciado, vuelvo en mí e intento desesperadamente plasmar el recuerdo de esta impresión de alguna manera. Es como intentar vaciar un estanque con un colador. Es extremadamente lento... Y bien, habrá que hacer más viajes.

Abajo, un dibujo un tanto explícito de un héroe con lanza en mano adentrándose en una caverna que en realidad son partes femeninas dibujadas con muchísimo detalle.

El Malkavian mira hacia adelante, y mientras se cepilla los dientes se preocupa. No es común ke a un cainita le sangren las encías.

3 comments / comentarios:

Viradu dijo...

Excelente!

aNdi dijo...

si, si, el resto del mundo no demostro demasiado entusiasmo =/
pero gracias por su comment!

Viradu dijo...

Bueno, pero yo soy el ST.