lunes, noviembre 29, 2004

Age of Reckoning

Finalmente, después de 3 años de publicar la data en la red, Alex (Dr. Rol) me convenció de dirigir una campaña ambientada en Age of Reckoning, el setting que creé para jugar online en mis viejos Yahoo! Groups.

Tiro un par de links con data referente a esto.

http://games.groups.yahoo.com/group/vampiromsc/message/402
http://www.geocities.com/matiastimm/reckoning.html

miércoles, noviembre 24, 2004

The Killing Moon vs. In Sickness and Health

En el armado de la Crónica para la mesa de gente del laburo (Bono, Ilsa, Andi, SaMi y Lau) se me plantearon varias tangentes. Una de ellas, es el título de la Crónica; por ahora, estoy entre dos posibles títulos tentativos "The Killing Moon" e "In Sickness and Health". Los dos hacen a la Crónica, y los dos se basan en canciones que están buenas. Tal vez, uno de los dos títulos vaya para la Crónica, y otro para un episodio, o algo así.

Después está el tema de la ambientación... quiero que estén en una ciudad ficticia... y saltó la opción de usar las ciudades del GTA. Estoy más familiarizado con Vice City, pero por cuestiones que han surgido, no puedo usarla como tal. Tal vez transplantándola, pero no quiero perder toda la onda caribeña que tiene... porque da para usar ciertas bloodlines... muajajajajaja!

Bueno, seguiré pensándolo...

lunes, noviembre 22, 2004

Memorias del Fénix - Spin off

Ya que Eze (Jigoku) no va a jugar por unas semanas debido a asuntos universitarios, Alex (Dr. Rol) anunció un breve spin-off donde los jugadores usaremos otros personajes, e iremos con la gente del Círculo Naranja al Tibet en 1933. Para eso, yo me creé un Lama Budista Tibetano llamado Choden (Akáshico) ¡que se la banca!

Lord Mordecai

Narcisse Thibault, a.k.a.: Lord Mordecai (1756- )
Posted by Hello (la foto es de Colin Firth, caracterizando a Valmont, en la película del mismo nombre de 1989)


Originariamente un noble menor francés, Narcisse fue reclutado por Jean-Marc Latreille a las filas del Clan Toreador en 1793. Latreille estaba fascinado con el aspecto del mortal, y con su casi perfecta habilidad con la espada de duelo. La vida de Thibault estuvo marcada por el derroche y el hedonismo. Un casanova con sed de sangre, que mataba con alegría a los esposos de sus víctimas románticas. Cuando las cabezas comenzaron a rodar, el joven noble se pasó de bando varias veces, revelando al mundo su frialdad y falta de convicciones. Latreille, cuando lo hubo convertido en uno de la Estirpe, además de hacerlo objeto involuntario de sus afectos y deseos, comenzó a entrenarlo como sicario, espía y asesino. Consiguió que un miembro del Clan Nosferatu, que le debía varios favores, le otorgara a su Chiquillo el secreto de la Disciplina de Ofuscación, para convertirlo en el asesino perfecto. Narcisse cumplía con odio a su Sire cada una de sus asignaciones, y, a la vez, perfeccionaba sus técnicas, con el sueño de algún día despachar a su superior. Sin embargo, el antiguo llenó la educación de Narcisse de engaños, el peor de ellos fue que, para subsistir, necesitaba devorar órganos internos de los cadáveres de sus víctimas, como hígados, corazones, y pulmones. Narcisse, eventualmente, logró escapar de Francia. En una situación confusa, estaqueó a su Sire, pero al verlo abrir los ojos, huyó despavorido de la escena, y embarcó para América. Allí, construyó una nueva vida, bajo el alias de Mordecai, inspirándose en un valiente personaje bíblico. El ahora llamado Mordecai cultivó cierto poder en los nacientes Estados Unidos, y comenzó a disfrutar de un nuevo período de hedonismo y éxito. Durante algún tiempo, gozó de la posición de Sheriff en una pequeña ciudad de Nueva Inglaterra, hasta hastiarse del puesto y mudarse a la creciente ciudad de Nueva York (conocida anteriormente como Nueva Amsterdam). Una vez que consiguió una buena posición con la Camarilla local, volvió a dedicarse a disfrutar de su existencia hedonista. Creó, casi por diversión, diversas fachadas humanas, con las que reunía más y más dinero y posesiones, catapultándose más y más arriba en las sociedades tanto humana como de la Estirpe. A principios del siglo XX, la belleza e inteligencia de Ligeia Cavendish, una señorita de una de las familias importantes de Manhattan lo cautivó, y su relación apasionada con ella culminó en su Abrazo. Sin embargo, después de un par de décadas, Mordecai se aburrió de Ligeia, y consiguió que ella se trasladara permanentemente a la costa Oeste. Ligeia, sin embargo, mantuvo su enamoramiento y lo tornó en obsesión, pero, afortunadamente, Mordecai perdió todo contacto con ella. A fines de la década del '90, Mordecai desarrolló una obsesión similar con una mortal, Shirley Connelly, a quien él veía como una prometedora cantante de jazz, venida a menos por el alcohol y el abuso de los alcaloides. Mordecai se propuso salvarla, de un modo u otro, y lograr llevarla a lo que él considera es su destino.

Mordecai el Psíquico

Desde su vida mortal, Mordecai tuvo una aptitud de medium, que le causó no pocos miedos. Una vez hecho vampiro, reforzó esto con su aptitud en la Disciplina de Auspex, que lo convirtió en lo que en el día de hoy denominamos "psíquico". Durante su carrera, Mordecai ha conversado con muchos fantasmas, sintiéndose un nexo involuntario entre los mundos de los vivos y de los muertos. Durante el siglo XX, Mordecai recuperó el Grillete de un fantasma llamado LeBlanc, y le prometió cuidarlo, lo que le ganó la lealtad del fantasma. El Grillete en cuestión es un reloj de bolsillo, propiedad del padre mortal de LeBlanc, una antigüedad valiosa, y, por supuesto, de incomparable valor sentimental para el fantasma. El encuentro original de Mordecai con el Wraith fue bastante confuso, e incluyó hacer lo posible para permitirle el escape de la tortura a la que lo sometían los Giovanni. El Clan no dio mucha importancia a este hecho, pero Mordecai sin embargo no goza de demasiado respeto de estos saqueadores de tumbas. LeBlanc le enseñó bastante sobre la sociedad del otro lado de la Mortaja, y lo ayudó en más de una ocasión. Con el tiempo, Mordecai también cultivó la amistad de otro fantasma, Berenice Jones, a quien contacta ocasionalmente en las calles de Manhattan.

Memorias del Fénix... mis memorias hasta el momento (II)

Definitivamente, no fue un día fácil para Mordecai, Ian Hölsson y Hans Fruchtbaum. Cuando empezaron a navegar, como se pudo, hacia la costa belga, Hölsson y Mordecai decidieron investigar la carga del barco. El Toreador no tuvo mejor idea que usar psicometría con una porción de la carne del monstruo, y visualizó algo muy particular: este ser fue creado de algún tipo de magma infernal por un demonio. El demonio moldeó el magma hasta obtener a esta criatura, y le dio las órdenes de buscar a la coterie y obtener el libro. Pero lo fundamental que Mordecai vio, fue que este demonio tenía un pendiente único: la bisagra faltante del libro. Por una conexión arcana (Mage: the Ascension lo llamaría Correspondencia) podía visualizar el libro desde el infierno en que se encontraba, y mandar oleada tras oleada de esbirros contra la coterie. La decisión fue rápida, y concreta; sacarle las bisagras restantes al malhadado libro. A medida que el Toreador y Hölsson se afanaban en sacar, con cuidado, las bisagras, el cielo se ennegrecía y apareció algo que podría describirse como un Nazghûl de Tolkien, aunque con dos pares de alas. Mordecai ordenó "cúbranme", y Hölsson metió mano a la M16, intentando en vano llenar al ser con plomo. Su rifle se atascó, y el vampiro intentó lanzarse hacia un ducto de ventilación, mientras Mordecai luchaba frenéticamente con las bisagras. Aparentemente alertado por el súbito movimiento, el monstruo siguió al sueco por el ducto, mientras que Hans trataba de darle con la bazooka. El proyectil prácticamente no afecto al ser infernal, pero la onda expansiva de la explosión empuja al francés por sobre la borda y lo hace caer, libro en mano, al frío Mar del Norte. El pseudo-Nazghûl deja a Hölsson en paz pronto, y se lanza a través del casco del barco hacia las profundidades del mar, dañando irreparablemente al barco en el proceso. Tras una breve lucha submarina, por un milagro, Mordecai logra perforar el cráneo del ser con su estoque, y nada hacia la superficie. Sin pensarlo demasiado, enfurecido hasta los huesos, arranca las dos bisagras del libro empapado, y las lanza al mar, lo cual hace que los esbirros infernales se entretengan en la búsqueda submarina de los inservibles trozos de metal.

El grupo se hace a la mar con un gomón con motor fuera de borda, y ven aparecer en el cielo a sendos demonios que los buscan. Uno pasa muy cerca, pero su atención es llamada por un helicóptero guardacostas. Tras destruirlo, comienza a regresar. En eso, un helicóptero de rescate se acerca a la coterie, ofreciendo sacarlos de la situación. Aparentemente, un tal Max Hubertus convenció a la guardia costera belga de sacarlos del mar. Sin embargo, los pobres mortales se enfrentan a estos demonios, y pronto, sólo un helicóptero queda... De un modo u otro, la coterie y este Tremere desconocido suben al aparato y se dirigen al puerto belga de Oostende. Mordecai ordena al piloto mortal descender sobre la playa, y una vez que el aparato está fijo en tierra, libra sus instintos vampíricos y deja al mortal como una pasa de uva. Su desinterés absoluto por la vida de su salvador mortal hace que dé otro paso más hacia la degeneración. Una vez que Hans consigue combustible para el helicóptero, parten hacia Alemania. Hans usa su habilidad consumada de piloto para estacionar el aparato en las afueras de Hamburgo, y usa sus contactos para adquirir un automóvil y ropa de recambio. Max, un personaje sumamente sospechoso, insiste con hacer un llamado hacia el tal Plexus (el supuesto Justicar Ventrue), ante el sumo desprecio del Elder Toreador. Cuando finalmente confirma que las órdenes eran las mismas, parece tranquilizarse, y sigue sin inmutarse el liderazgo de la coterie. Tras lo que a Mordecai le parece una eternidad, regresa al hotel cinco estrellas que habitaba en Hamburgo, y, tras vestirse con su mejor traje, se siente vivo de nuevo. El príncipe de Nueva York le ha escrito, advirtiéndole que su situación política es sumamente delicada, pero previniéndolo. El gesto conmueve a Mordecai, quien responde mandando una misiva de agradecimiento via courier internacional.

A la noche siguiente, la coterie planea encontrarse en uno de los mejores restaurantes de Hamburgo. Mientras los espera, el Toreador degusta una excelente cena, y el mejor vino francés que pueden ofrecerle. Cuando la coterie se reúne, reciben un mensaje del tal Plexus (el pelilargo de anteojos de John Lennon, o, Lex Luthor, como despectivamente lo llama Mordecai para sí) para encontrarse con él en una habitación privada. Plexus, para sorpresa de Mordecai, cumple con su parte del trato, y le devuelve a su amada Shirley, intacta, y, de hecho, se nota que ha recibido un buen trato. Lleva un vestido que podría verse en una entrega de los Oscar, y parece gozar de excelente salud. De hecho, Mordecai se entera que la han llevado a presenciar el recital de jazz. Sin embargo, Mordecai recuerda que LeBlanc, su contacto fantasma, le había reportado una situación distinta; Shirley, en un sótano, rodeada de espectros. Al ver a Shirley sana y salva, el Toreador hace entrega del libro, y pregunta si se ha aclarado su situación. En cierta medida sí, confirma el "Ventrue", pero, por lo que dice, el "Fin del Mundo" se encuentra tan cerca, que tales cuestiones están perdiendo importancia. Se revela que el simposio en el Museo de Arte Moderno de Hamburgo es una fachada, y que en realidad, el simposio real sucederá en otro lugar de la ciudad. El libro es dividido en tres partes, y dos de ellas son dadas a Ian y Mordecai, que se han ganado la confianza del Círculo Naranja, una especie de Gehenna Cult al que pertenece el tal Plexus. El "Ventrue" aclara la situación, explicando que su grupo estudia textos Nodistas en busca de información sobre el Fin, y cómo evitarlo, y explica que Max era efectivamente un agente de ese grupo. La coterie tiene hasta medianoche para custodiar los fragmentos, cuando se encontrarán para el simposio auténtico, y para aprender un poco más sobre todo esto que está sucediendo...

domingo, noviembre 21, 2004

Memorias del Fénix... mis memorias hasta el momento

(Disclaimer: Esto es desde el punto de vista de mi personaje y desde mi memoria, es decir, que puede haber datos incompletos)

Narcisse Thibault, más conocido en la Camarilla como Lord Mordecai, estaba vigilando, como todas las noches, a la mortal llamada Shirley Connelly. Nueva York Nocturno no era bueno para nadie, y Shirley tuvo varios encuentros con el peligro, pero el principal, al menos durante esa noche, fue con lo que parecía ser un hampón un poco mejorado por vitæ, a quien, sin embargo, Mordecai pudo despachar sin muchos problemas. El vampiro había visto muchas noches de duelos a capa y espada en su Francia natal, allá por los tiempos cuando las cabezas de reyes comenzaban a rodar, y las turbas iracundas se regodeaban con la sangre noble; sin embargo, este rufián no podía compararse con los duelistas de antaño. Una muerte rápida, sin mucha alharaca, pero... por algún motivo, el Sheriff vampírico de la ciudad tomó nota, y Mordecai supo que lamentaría el encuentro. Al final de la noche, nuestro parásito de sangre Toreador se propuso algo; lograr que Shirley fuera a Hamburgo, donde se haría una exposición / festival de jazz, con el fin de arrancarla de las malas influencias neoyorquinas, y acercarla de nuevo al arte que la purificaría. Mediante un supuesto concurso, logró convencer a la muchacha mortal de que nada extraño había en este repentino viaje, en este súbito cambio de su suerte.

Una vez en Hamburgo, Mordecai se presentó ante el Príncipe de la ciudad. Su impresión del funcionario fue bastante mala. El tal Jürgen parecía tan sólo otro mentecato que tenía más interés en observar alguna programación televisiva europea que apreciar al Elder Toreador que dignaba a su ciudad con su presencia. Las noches comenzaron simples, era sólo cuestión de vigilar a Shirley, pero, la marea cambió rápidamente. Mordecai comenzó a recibir visitas inesperadas, y se enteró que una especie de congreso vampírico estaba camino a suceder en la ciudad alemana. "¡Genial!," se lo podría haber oído suspirar con desaliento, "justo cuando esperaba descansar un poco." En realidad, estas palabras no se oyeron nunca, aunque el sentimiento que las podría haber impulsado, comenzó a grabarse a fuego en el corazón del antiguo. No pasaron muchas horas en la ciudad hasta que Mordecai tuvo el gusto, al menos inicial, de conocer a un hermano en la Sangre, un tal von Nachtigall. Este Toreador alemán le aseguró a Mordecai que los signos estaban comenzando a aparecer, como una misteriosa estrella en el cielo. Mordecai podía ser muchas cosas, pero, no era tantas otras, y una de las que no era, era astrónomo. Una estrella más o menos no significaba nada para el espadachín. El alemán, sin embargo, musitaba con miedo sobre estos supuestos signos apocalípticos. Por desgracia, Mordecai no tuvo mucho tiempo para sumergirse en filosofías y ocultismos; presiones más inmediatas lo atrajeron a la realidad: Shirley estaba en manos enemigas. La chica había sido capturada (según LeBlanc, sirviente fantasmal del francés, bajo órdenes del Príncipe) por un grupo desconocido. Gracias a sus peculiares habilidades, el vampiro logró localizarla, y despachar sin mucho esfuerzo a sus captores. Sin embargo, la situación se veía peor y peor. Nuestro Toreador había llegado a observar, tras ser enviado a recuperar un curioso y, al parecer, maligno libro, con sus propios ojos, cómo un supuesto buque petrolero que descansaba en el puerto de la ciudad, estaba realmente lleno de armas, tanques, e incluso misiles intercontinentales, amén de vampiros de la secta rival. Obtener el libro fue una acción delicada, pero las diversas maestrías del Toreador le permitieron lograrlo. Una vez que se aseguró de la integridad y salud de Shirley, la llevó consigo a la mansión de von Nachtigall, con el fin de protegerla, pero su consanguíneo no tardó en dar vuelta la situación, y chantajearlo; Mordecai debería ciudar el misterioso libro, y si algo llegara a pasarle al volumen, la mortal sufriría las consecuencias. Gracias a sus dotes como espía, el vampiro vio como otro vástago, en este caso, alguien a quien luego llegaría a conocer como Ian Hölsson, del Clan Brujah, era sometido a un chantaje similar. Mordecai rápidamente incluyó al neonato en sus planes. Entre los dos, lograron liberar a la muchacha, y robar un helicóptero de von Nachtigall, con todo y piloto.

Una vez que se alejaron de la escena del escape, y llegaron a la ciudad de Bremerhaven, se reveló que el piloto, un tal Hans Fruchtbaum, quería pasarse al bando de Mordecai, ya que sólo la muerte le esperaría en las manos del alemán. El francés, no sin esperar una posible traición de parte de este mortal, aceptó sus servicios. El grupo rápidamente se reubicó en un hotel lujoso de la ciudad. La paz que esperaban obtener en ese lugar nunca llegó. Hans, quien había ido a hacer actividades de inteligencia, regresó al hotel malherido, y pidió ser Abrazado. En una escena confusa, se hizo matar, visiblemente, por Ian, mientras Mordecai desaparecía con Shirley, creyendo que la traición se había consumado. El Toreador se entregó a la justicia mortal, esperando dar una imagen favorable, pero, pronto se descubrió en un nuevo aprieto. Un ser que se presentó como Justicar Ventrue le advirtió que, si no le entregaba personalmente el libro en 48 horas, Shirley (ahora en poder de la justicia mortal de la ciudad) pagaría con su vida. Loco de ira, Mordecai se reunió con Ian, y con el recién Abrazado Hans, y persiguieron a un grupo de supuestos policías que llevaban el libro, que Ian había perdido, a un galpón en un sector desolado de la ciudad. En un escalofriante momento, el Toreador arrebató el libro de las manos de un demonio (literalmente), que iba a llevárselo a través de un portal. El vampiro había visto muchas cosas en estos doscientos y tantos años, pero ver a un demonio literal pudo más que su psiquis, y comenzó a perder la razón.
Su coterie maltrecha había sido responsabilizada de la destrucción de von Nachtigall, del mismísimo Jürgen (ambos, agentes del Sabbat, según datos que tenía Mordecai), el desastre del hotel, y otras violaciones a las Tradiciones. Tenían el libro que aparentemente todas las demás agencias del mundo buscaban. Tenían 48 horas para devolverlo, y habían perdido a la chica. El desastre era completo. Tenían que huir de la ciudad. El nuevo plan era ir, por barco, a Francia, y regresar lo antes posible. La huida no fue fácil. Para Mordecai, supuso un paseo por las alcantarillas de la ciudad y varios encuentros cercanos con la muerte, cuando agentes desconocidos en vehículos negros les cerraron el paso aquí y allá. No fue alentador ver que Hans parecía ser poseído por algún ser repetidas veces.

Finalmente, la coterie subió a un barco, Hölsson y Fruchtbaum con fachadas mortales, y Mordecai en secreto, y esperaron encontrar un momento de respiro. Por supuesto, no lo hubo: reportes de que los puertos holandeses estaban cayendo en manos del Sabbat y más eventos esotéricos en el barco llevaron a un mayor horror. El diabólico libro le mostró al Toreador una imagen de lucha, de una ciudad en llamas, y gente combatiendo, mientras que en el barco se desarrollaba una suerte de motín. Estos eventos, misteriosamente pasajeros, fueron heraldos de la llegada de un monstruo de origen desconocido. El ser, del tamaño de un oso, cubierto de espinos como un erizo, de seis patas, y una cabeza de caballo putrefacta, masacró salvajemente a toda la tripulación del barco, y destruyó el instrumental de navegación antes de caer ante el fuego de Ian, y las granadas de Hans. Finalmente, el trío está intentando redireccionar el barco hacia Alemania, ya que es imposible ir y volver a Francia a tiempo en estas condiciones...

Agents of Fortune!

¡Bueno, hace tiempo vine diciendo que lo haría, y finalmente lo hice!

Un blog para publicar exclusivamente mis actividades roleras con los diversos grupos de personas con los que juego, planes, etc.

El nombre del blog obedece al título (o, tal vez, working title) de mi próxima Crónica de Mage.

También publicaré data sobre la crónica de Gehenna que vengo jugando con Alex "Dr. Rol", llamada "Memorias del Fénix", y otras cosas roleras...